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viernes, 20 de noviembre de 2015

Escritura Random #2



¡Hey, bookworms! ¿Qué tal la semana? ¿Han leído mucho? Yo más que leer me he quedado un poco prendida a la escritura. Más allá de escribir bien, no tan bien, o nada bien, me gusta cómo me siento cuando escribo. Es muy liberador.
Cómo ya saben (y si no saben pueden dar click aquí) hoy es viernes de Escritura Random (yaaay!) y los elementos que me dejaron en sus comentarios de la semana pasada fueron: una bailarina, una habitación de hotel en mal estado, la noche y un candelabro. Gracias a todos los que me ayudaron. La escritura, en lo personal, se me hizo muy interesante, ya ustedes podrán juzgar cuando hayan leído el micro relato.




Estoy escribiendo estas palabras desde la habitación de un viejo hotel en ruinas. Fue lo único que encontré para pasar la noche. Natsuki no estaba en su departamento. Tampoco sus llaves. Y la pensión de Kai estaba repleta de turistas que vinieron a la ciudad con motivo del fin de semana largo. Sé que no fue la mejor idea venir a parar acá. Sola. Pero no tuve otra opción. 
 Mis medias están completamente rasgadas y las zapatillas de ballet embarradas. No vi venir aquella caída. Hubiera notado aquel hueco a mitad de la vereda de no haber estado preocupada, mirando de tanto en tanto hacia atrás, tratando de desaparecer de la vista de la criatura. 
Las rodillas me arden. La sangre está comenzando a secarse. Decidí que sentarme en el frío y húmedo piso era mucho más seguro que acercarme a la deprimente y maloliente cama. Quién sabe qué clase de enfermedad puede pescar una con tan solo acercarse. Aunque para ser sincera no es más que una hipocresía. En este momento ocurren cosas peores.
No hay luz. La bombilla principal está quemada y solo cuento con la tenue iluminación de una pequeña lámpara que se posa sobre la aún más deprimente y desvencijada mesa de noche. Si lo pienso una vez más, no me importaría no tener luz. Incluso intentaría escribir a ciegas. Pero ya no quiero saber de luces ni nada que se le asemeje. Por eso mismo ni me molesto en bajar y preguntar en la recepción si pueden reponer la bombilla quemada por una nueva. La oscuridad me protege. 
No estoy segura hasta cuando podré seguir escribiendo. Tengo dos lapiceras en el bolso y el cuaderno que tomé prestado de la oficina esta mañana. Lo que me preocupa es que en cualquier momento podría abrirse de un golpe seco la puerta de la habitación. Y todo se iluminaría. Ya no tendría escapatoria.
Mi hermano menor, Hikaru, está muerto. Es el único que hubiera podido contar la verdadera historia, en caso de que algo me suceda. Pero ya no podrá. Así que me esforzaré y trataré de terminar esta carta.
Para ponerlos al tanto de nuestra desgracia comenzaré el relato desde el principio, pero debo ser breve.
Esta mañana salí de casa más temprano que de costumbre. Todavía estaba oscuro. Había quedado con Natsuki de juntarnos unas dos horas antes de clase en el comedor de la universidad. Teníamos que entregar un trabajo final y no habíamos podido juntarnos el día anterior. 
Salí de la clase del Sr. Nakahara justo para la hora del almuerzo. Me dirigí al restaurante de la vuelta de la esquina y pedí un abundante gyudon. Aunque lo dejé casi a la mitad porque tenía prisa. Era casi la una y tenía que llegar puntual a la tienda. Debía recuperar las horas que había tomado prestadas la semana pasada. Fue la tarde más estresante de todas las que llevo trabajando ahí. Los turistas se pegaban a las vidrieras de los souvenirs como moscas a la luz. 
Afortunadamente, más tarde tenía práctica de ballet. A pesar de requerir mucho esfuerzo físico, lo encontraba sumamente relajante. Era el modo de conectarme conmigo misma luego de haber estado rodeada de tanta gente chillona y revoltosa.
 Las tres horas que estuve en el estudio siguieron su curso normalmente. Salvo por la tres llamadas perdidas que tenía de Hikaru. Tintineaban en la pantalla de mi celular cuando lo saqué del bolso en el horario de descanso. Salí a la terraza a tomar un poco de aire puro y marqué su número. Beep. "Te has comunicado con el móvil de Hikaru, si es importante déjame un mensaje y te devolveré la llamada". Volví adentro y me concentré nuevamente en los élancé y los écarté.
Al salir, Naoko se ofreció a acercarme en su auto hasta mi casa. Había oscurecido bastante y lloviznaba, cada vez más fuerte, tanto que para cuando bajé del auto se había convertido en un intenso chaparrón. 
Durante el viaje había intentando llamar de nuevo a Hikaru, porque me había olvidado las llaves, pero tampoco tuve suerte. El contestador parecía burlarse de mí cada vez que marcaba su número.
Al despedirme de Naoko, bajé corriendo del auto para agazaparme bajo el alero de la entrada. Toqué timbre tres veces, dándome cuenta de lo estúpida que había sido, ya que la puerta estaba abierta. "Idiota como tu hermano pensé que deja la puerta sin llave".
Entré para descubrir una de las escenas más desesperantes que uno puede encontrarse en su vida. Ver la sala de estar en un completo y escalofriante desorden, es algo que acaba con todo el aire de tus pulmones. Nada estaba en su lugar. Los sillones dados vueltas, la vajilla hecha trizas, los vidrios parecían haber explotado y la alfombra, arrancada de cuajo. Todo estaba destruido, rasgado, quebrado, calcinado. ¿Calcinado? Era imposible distinguir el torso y el rostro, pero ese era Hikaru. Llevaba puesto los mismos pantalones que la noche anterior. No podía creer lo que estaba viendo. Me disponía a gritar para pedir ayuda, pero escuché pasos en el piso de arriba. Me aferré a mi bolso y comencé a caminar silenciosamente hacia la puerta. No quería ser descubierta, en caso que el asesino estuviera aún en la casa. Si es que existía uno, claro. Me cuesta imaginar a mi hermano prendiéndose fuego él mismo luego de destruir todo lo que había en la sala. 
Dos pasos antes de llegar a la puerta de entrada, algo rodó por las escaleras. El ruido metálico que produjo continúo repiqueteando en mis oídos durante unos instantes. ¿Qué era eso? ¿Podía ser cierto lo que mis ojos presenciaban? La criatura se acercó a mí, dando pequeños saltos en su pie metálico. De repente un halo de luz iluminó mi entendimiento y lo recordé todo.
Me sentí miserable por no haber estado todo el día en casa. Por haber dejado solo a mi hermano. Era como la esposa harpía que olvida el aniversario de casados. Habíamos estado esperando aquel día desde hacía dos años, poco antes de perder a nuestra amada sobo Akari. Ella nos había hablado de un viejo candelabro que guardaba en el ático. Lo mantenía fuera de la vista de potenciales intrusos porque sabía lo especial que era. Había pertenecido a su abuela, que se lo obsequió a su madre, y así la tradición indicaba que fuera pasando de generación en generación. El destino le había arrebatado a mi abuela su única hija, y a mí, mi madre. Por lo que sobo Akari prefirió mantener oculto el candelabro antes que saltearse una generación. Cualquier persona ajena a nuestra cultura no podrá entender jamás la importancia que se le da a ciertas cosas. Como lo que sucedió esta noche. Con la herencia generacional, venía un recordatorio. La abuela sabía que en dos años el candelabro cumpliría su siglo en esta casa. Su espíritu se estaba apagando, por lo que decidió contarnos todo esto a Hikaru y a mí.
Así que desde ese día mantuvimos presente la fecha como una ocasión especial. Y ese día llegó. Y es el día en el que escribo estas rápidas memorias de nuestra desgracia.
Lamentablemente me dejé arrastrar por la maldita rutina, dejando de lado la fecha que tanto habíamos esperado. Ya les dije lo importante que son algunas cosas en nuestra cultura, pero me gustaría remarcar la importancia que tiene aquel candelabro. Es cierto que cumplía un siglo en casa, y eso es algo que no debe pasar desapercibido. Hasta el momento pensé que solo eran tonterías de la gente mayor, o una leyenda urbana sin importancia. No conocía a nadie que hubiera presenciado una situación como aquella. 
Se dice que cuando un objeto cumple cien años de convivencia en un determinado hogar, es momento de que algo en su interior cobre vida. Además de una consciencia propia. También aseguraban que su despertar sería benévolo o maligno según el trato que la familia le había dado. Y en menos de un segundo comprendí que el orgullo de nuestra tradición pudo más que aquel monstruo. Había sido marginado por muchos años en el ático de casa. Era lógico que despertara malhumorado y que descargara toda su furia en lo primero que se cruzara en su camino. Pero no Hikaru, él no tenía la culpa de nada de esto. Maldita yo, por haberlo dejado solo. Despiadada mi madre por haber partido dejándonos en el desamparo. 
Pero ya es tarde. Cualquier queja es en vano. No hay marcha atrás para el desastre que ocasionó aquel maldito artefacto. Solo me queda luchar por mi vida o permitir que la criatura me transporte a un rápido encuentro con mi hermano y sobo Akari. 
Escucho un golpe en la puerta, seco, metálico...
 Una luz cegadora me alcanza.
¡Hey, Mizaki! Otra vez llegas tarde para cenar ¿Fue muy intensa la práctica?— me pregunta mi hermano.


Las consignas para la próxima escritura son las mismas de siempre:

• El primer comentario deberá indicarme un PERSONAJE (una niña, un abuelo, un perro, un astronauta, un hombre lobo, etc.)

• El segundo comentario deberá indicarme un ESCENARIO (bosque, plaza, Marte, la luna, una isla)

• El tercer comentario deberá indicarme el TIEMPO (día, noche, atardecer, medianoche)

• El cuarto comentario podrá optar por un SEGUNDO PERSONAJE o por un OBJETO(libro, varita mágica, globos, trenes, etc.)


¡Que tengan un buen fin de semana y buenas lecturas!



8 comentarios:

  1. Hey, muy bueno!!

    Me toca elegir un personaje... mmm un portero de un colegio.

    Saludos!

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  2. Que genial relato, me encanta esta idea, de seguro que ejercitas mucho tu imaginación.. :3
    Segundo comentario, me toca elegir un lugar y como el primer comentario a elegido un portero de un colegio pues siguiendo por allí UN COLEGIO. ¡Saludos!

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  3. Me encantó Mary, muy bueno *PulgaresArriba*
    Increíble lo que haces con cuatro elementos al azar!
    Me toca elegir el tiempo. Voy por un atardecer, y si también vale elegir la estación, elijo el invierno ;)
    Beso ^^

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  4. Portero de un colegio, colegio, invierno....
    Mmmm, yo voy a elegir a una chica de 15 años con tatuajes en las muñecas.

    (?)

    ¡Qué buen relato! quiero mas.

    Te fangirleo toda, Mary <3 jajaja

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  5. ¡Hola Mary!
    Tu ya sabes lo que opino de tus escritos, y déjame decirte que eres una terca, de escritora tienes mucho. Espero y nadie se me adelante, yo te doy como 2do personaje u objeto: Una fotografía de dos personas enamoradas.
    Espero con ansias tu próxima entrada ^^

    -Kelly Lopez

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  6. Me encanto tu relato! Ya quieri ver que haces con las palabras de hoy ;)
    Saludos!!!

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  7. Hola!!!
    de nuevo me sorprendes con la forma en que escribes, la verdad no me esperaba nada de lo que ocurrió y relacionar varios elementos tan diferentes como lo es la bailarina y el hotel te ha salido a la perfección.
    Algo que si te quisiera recomendar es que en los párrafos en donde ella ve a su hermano calcinado y demás haces varias comparaciones que me parece que alguien asustado o que ha recibido una impresión nunca se haría como lo de la harpía que olvida el aniversario, aunque claro que es solo mi opinión.
    Fuera de eso, me gustó bastante, la forma en que incluiste el candelabro fue muy buena y como lo relacionaste con la superstición fue aún mejor.
    Me gustó bastante.

    Saludos!!!

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  8. Hola! Me encantó el micro relato!! No me esperaba todo lo que pasó y ese final, no sé qué creer! ja Ya quiero leer lo que te saldrá con las palabras que eligieron para tu próxima escritura. Besos! :D

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