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sábado, 5 de diciembre de 2015

Escritura Random #4




¡Hola bookworms! Sí, sé que es sábado y mis Escrituras Random las subo los viernes, pero ayer fue un día fuera de lo normal y no estuve cerca de la pc para poder escribir el nuevo relato. Pero ¡más vale tarde que nunca!

Repasemos los elementos que me dejaron la semana pasada: un chico asiático de diecisiete años, un bosque en Canadá, la noche y un libro de hechizos.
Esta vez me sentí libre de manipular bastante los elementos, pero mantiene toda la esencia, incluso sin romper las reglas.

¿Listos para una nueva lectura delirante?








Bienvenido seas al Libro de Hechizos de la familia Mori. El libro de la salvación, el libro del auxilio. Abres el libro, conjuras un hechizo y se hace realidad. A partir de este momento será su legado.
Esta mañana vinimos a conocer el Parque Nacional Banff. Nos dijeron que es el más viejo de todo Canadá. Una vez que llegas aquí, no quieres dejarlo por nada. Se convierte automáticamente en tu lugar en el mundo. Te sientes protegido por las grandes cadenas montañosas que te dan la seguridad que de nadie podrá pasar por encima de ellas para hacerte ningún tipo de daño. Y los glaciares y campos de hielo se vuelven reflejo de tu alma. No sientes frío, al contrario, la calidez sube por tus extremidades hasta trepar por tus mejillas,dotándolas de vida. Es mi lugar. Aquí me quedaré. Aquí estoy.
Son las 2 de la madrugada, y hace más de ocho horas que todos se retiraron a sus cabañas. Cuando el grupo subía al autobús que los llevaría de regreso al complejo donde pasamos los últimos dos días, decidí hacer una última excursión a escondidas. Sin ser visto por nadie, me escabullí hacia los densos bosques plagados de coníferas. Y aquí estoy, una vez más. Nadie ha llamado a mi celular, nadie ha vuelto al lugar, ningún guardaparques ha gritado mi nombre.
Podría decir que es como en casa, que toda la familia me ignora, que no notan mi presencia ni mi ausencia, pero eso no es cierto. Para ellos estoy presente estando aún a miles de kilómetros. Lleno sus pensamientos día y noche. Pensamientos de arrepentimiento y amargura.
Sería injusto decir que han sentido este rechazo por mí desde que nací, porque tampoco sería cierto. Verán, hay dos motivos. Primero porque ellos no estuvieron presentes mis primeros días de vida y, segundo,`porque cuando llegué a casa se esforzaron mucho en amarme, y debo admitir que en gran medida lo lograron. Y se los agradezco de corazón. Después los tiempos de cambio se hicieron presentes. Al principio era pequeño para entenderlo. Taro vino al mundo cuando yo apenas tenía cinco años. Fue el hijo que siempre desearon, el que dio sentido a sus vidas, el que me desplazó del nido. Cuando entré en la adolescencia la luz acudió a mí. Supe que sólo había sido un mero entretenimiento mientras esperaban al heredero. Como mis padres biológicos no pudieron hacerse cargo de mí, los bondadosos Mori me abrieron las puertas de su casa. Así se hizo más pasadero el tiempo doloroso que atravesaban en aquel momento, ese tiempo de prueba y error, de médicos, hospitales y tratamientos, y de mucho dolor.
Hoy en día las cosas se volvieron aún más oscuras que antes. Y lo único que puedo entender, o quieren que entienda, es que yo soy el responsable de todo. Sé que no es así. No soy responsable de los malos ratos que se viven en mi familia. Simplemente así sucedieron las cosas. Es más una cuestión del destino. Ellos ahora tienen a su hijo legítimo, lo quieren, lo educan, lo protegen. Yo nunca fue deseado. Simplemente aparecí.
Los últimos años han intentado convencerme de que soy un estorbo, una mala influencia, una pérdida de tiempo y un intruso. Ya no les intereso. Los Mori son como un niño pequeño y malcriado, que cuando le regalan un juguete nuevo, no duda en desechar el que tiene entre las manos.
Sinceramente no es digno de mí contar las privacidades de mi familia. Sería desleal, después de todo lo que me han dado. Claro que hablo en el sentido material, porque ya no hay rastros de los buenos sentimientos que solían brindarme. Podría contarles uno por uno los eventos que desencadenaron la  bomba estruendosa que al explotar contra el suelo sólo dejó oír un "ojalá desaparezcas". No, hoy no contaré nada de eso. Mañana tampoco. Nunca jamás.
De verdad, no tengo ánimos de manchar este libro de hechizos que confío quedará en la historia, o tal vez se convierta en leyenda. Lo he preparando antes de emprender el viaje. Sabía que vendrían a Banff. Estaba en el itinerario que nos dieron la semana anterior. También sabía de la belleza que aquí encontraría y que me permitiría sentir la paz y la tranquilidad que, tanto yo como los Mori, buscamos hace tiempo.
Ahora les hablaré del primer hechizo, el único que podré conjurar yo mismo, el resto dependerá de los Mori o de quien desee tomar poder del libro. 
En primer lugar deben pedir un deseo. Tiene que provenir de lo más profundo de sus seres. El mío está listo. La mañana antes de partir, cada uno de los Mori, incluido Taro, me pidieron, casi en tono imperativo, que desaparezca. Es un buen truco de magia ¿verdad? Apuesto a que más de uno quiso, alguna vez en su vida, ir perdiendo lentamente opacidad hasta volverse invisible al ojo humano para que, luego de unos minutos, se materializaran nuevamente y todos aplaudieran fervorosamente el acto. Bueno, en mi caso, no habrá materialización, solo pidieron que sacara un ticket de ida, sin regreso a sus vidas. 
En segundo lugar, debes conjurar el hechizo. Cada uno tiene su método y sería inadecuado que les dijera el mío, ya que podría perder su efecto. De seguro han escuchado aquello que dice "no cuentes a nadie tus planes a menos que no quieras que se cumplan". Lo que sí puedo contarles es que en un principio fantaseaba con que mi hechizo fuera conjurado en el Aokigahara, pero antes de empezar a planificarlo, ya estaba sentado en una butaca de avión camino a Canadá. Pero aquí es lo mismo. Realmente no importa el cómo, sino el qué. Y ya no les diré más.
Cierro el primer conjuro del Libro de los Hechizos sentado al pie de una de uno de los árboles más grande que hallé en el parque. Por cierto, las ramas parecen resistentes. No diré nada más, nuevamente, por temor a que el conjuro falle.
Dejaré a un lado el libro para dar inicio al hechizo más deseado por los Mori. Gracias por la estadía y espero que sepan disculpar cualquier molestia ocasionada.
Me quedo aquí, en el maravilloso bosque de Banff, rodeado por las protectores montañas rocosas. 
Con cariño, 
Ichiro



Las consignas para la próxima escritura son:

• El primer comentario deberá indicarme un PERSONAJE (una niña, un abuelo, un perro, un astronauta, un hombre lobo, etc.)

• El segundo comentario deberá indicarme un ESCENARIO (bosque, plaza, Marte, la luna, una isla)

• El tercer comentario deberá indicarme el TIEMPO (día, noche, atardecer, medianoche)

• El cuarto comentario podrá optar por un SEGUNDO PERSONAJE o por un OBJETO(libro, varita mágica, globos, trenes, etc.)


¡Que tengan un lindo sábado! ♥



3 comentarios:

  1. Turbio! jajaja pero me encanto. Hacete un compilado de cuentos!
    Bueno... personaje, mmm
    Un ex solado argentino de la guerra de Malvinas =p

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  2. Hola!!!
    Me gustó bastante, es muy emotivo y creo que es bastante interesante el cómo mezclaste los elementos para darle congruencia.

    Saludos!!!
    PD: Elijo un hospital psiquiátrico

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  3. Me encantó! Elijo una noche oscura de luna llena :D

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