¡Hola bookworms! ¿Cómo están? Ya casi estamos en marzo y mi pregunta es ¿llevan muchos libros leídos en lo que va del año? ¿Se les empiezan a acumular los pendientes? ¿La wishlist crece más rápido que sus ahorros? Bueno, eso es algo que nos pasa a todos en este mundillo literario. Leemos libros, compramos libros, prestamos libros, y hasta soñamos con libros. Imagínense esas personas que, como yo, nos unimos al lado oscuro a la blogosfera y tenemos un blog que actualizar. Para no morir en el intento, la clave es la organización y qué mejor herramienta que una agenda para ayudarnos a llevarla a cabo.
Desde que tengo uso de razón compro una agenda al comenzar el año. Y, aquí entre nos, jamás las usé, salvo para anotar dos o tres turnos en el dentista y el título de algún libro que me había llamado la atención y que luego lo buscaría en la librería. La verdad, eran un completo desperdicio de papel y de dinero. Pero luego vino el blog y necesitaba planificar entradas, hacer una lista de tareas para no olvidar las fotos que tenía que sacar, la utilería que necesitaba para ambientar algún post temático, etc. Ya le estaba encontrando el sentido a la idea de organizarme a través de una agenda.

