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jueves, 9 de junio de 2016

Reseña: Hamlet (William Shakespeare)


Título: Hamlet
Autor: William Shakespeare
Publicación original: 1603
Editorial: Penguin



"En este instante yo podría beber sangre caliente, y hacer cosas tan amargas que el día temblaría de verlas."En una gélida noche, tan funesta que el viento se vuelve mensajero de terribles presagios, Hamlet, Horacio y tres soldados se reúnen con el propósito de desentrañar el misterio en torno al espectro que ha aparecido durante las últimas noches cerca del castillo. Solo hablará con Hamlet, pues esa criatura castigada a vagar por las tierras de Elsinor fue su padre, el último rey de Dinamarca. Su hermano Claudio lo traicionó arrebatándole la vida, el trono y su reina. Un horrible crimen que reclama justicia.





A pesar de que la butaca en la que me encuentro sentada es bastante confortable, suave y aterciopelada, con apoyabrazos ligeramente acolchonados, siento cómo un leve hormigueo comienza a apoderarse de mis piernas. La señora de al lado, la del sombrero de llamativas plumas, mira su reloj en intervalos no superiores a la vuelta completa del segundero. El hombre sentado al frente mio echa una mirada al programa por séptima vez, mientras que la mujer a mi derecha no deja de suspirar dramáticamente, llamando la atención de su acompañante, que la consuela apoyando su brazo regordete sobre su hombro. Es cierto, el retraso predecible de diez minutos se ha convertido en una áspera y ansiosa media hora. Me dispongo a sacar un caramelo de mi cartera justo cuando las luces se apagan repentinamente. Solo quedan encendidas dos pequeñas farolas que iluminan el escenario. El parloteo del público cesa finalmente y el telón se abre. Con la mirada perdida, un actor ataviado en ropa extravagante, extiende su mano en lo alto, sosteniendo un cráneo de utilería, al tiempo que recita:

"Ser o no ser, esa es...¡ESPEREN!

No, definitivamente así no empieza la obra. Dicha frase tal vez sea una muy acertada síntesis de su esencia y uno de los enigmas más grandes de la dramaturgia universal, aún así hay mucho más sobre lo que indagar en la famosa obra del célebre William Shakespeare.

La tragedia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca, o simplemente Hamlet, como la mayoría la conocemos, es una obra de teatro, más específicamente una tragedia, que narra una época clave en la vida de Hamlet (junior). Su padre, Hamlet, rey de Dinamarca ha muerto recientemente, dejando un trono vacío y una reina viuda. Ante esta vacante, Claudio, tío de Hamlet junior, toma posesión de la corona tras contraer matrimonio con una reina desentendida, que rápidamente olvida en un cajón sus negros atuendos. Claramente esta situación no huele nada bien para nuestro joven Hamlet. De manera sumamente misteriosa, el fantasma del antiguo rey se hace presente ante su hijo, advirtiéndole de la corrupción en la que ha caído el trono tras haber perdido la vida en manos del mismísimo Claudio. Reclama justicia, antes lo cual su hijo no duda.

Ante tal revelación, tanto el espíritu como la moral del joven Hamlet caen en una profunda crisis existencial. Al parecer es el único que conoce la verdad que se esconde detrás de la ensangrentada corona. A partir de este momento, deberá tomar decisiones que comprometen su vida y la del resto de los personajes.




Como lectora poco ávida de teatro, aunque no primeriza en cuanto a Shakespeare se refiere (he leído Romeo y Julieta decenas de veces, y Sueño de una noche de verano, solo casualmente), me encontré ante una lectura que me sorprendió en todo sentido. Uno, a veces, espera encontrarse con una lectura culta cuando se hace mención a clásicos de la literatura universal, por lo que suele intimidarse con la simple mención de los títulos, tal como lo es el caso de Hamlet, si bien esto es cierto, es imposible no notar la ambigüedad que presenta dicha obra.

Por un lado es cierto que al abrir sus páginas parecemos enfrentarnos a un gran desafío. La prosa se convierte en un elemento específico y complicado, dejándonos abandonados en medio de un mar de dudas. Por momentos su comprensión se vuelve nula, especialmente en los monólogos que protagoniza el mismo Hamlet. A veces el laberinto de palabras oxidadas se vuelve generoso y nos permite disfrutar la narración. Aún así, si tomamos distancia, es posible ver que, en aspectos generales el mensaje de la obra es bastante transparente.

Otra ambigüedad presente en la obra es el tono poco serio con que se transmite la temática de la misma. Leer Hamlet me hizo cuestionar si Shakespeare estaba en sus cabales o no. Algunas situaciones rozan lo absurdo y la tragedia que envuelve a los personajes por momentos parece una parodia. La ironía y el sarcasmo están a la orden del día, especialmente en los diálogos que mantiene Hamlet con sus enemigos. Claramente el hecho de que nuestro célebre autor se haya dedicado a la tragedia, no impidió que plasmara sus raro y extravagante sentido del humor. Esto mismo genera cierta contraposición con la temática. Como dije anteriormente, la esencia de la obra se centra en la famosa cita "ser o no ser". ¿Qué significa esto? Estamos ante una crisis existencial. Veamos. si alguien cercano a tu circulo íntimo le ha arrebatado, intencionalmente, la vida  a uno de tus seres más queridos, ¿qué harías?. Saber que el polvo siempre se esconde debajo de la alfombra y con la arriesgada suposición de que no crees en la justicia divina ¿vengarías esa muerte con tus propias manos? No te apresures mucho en tomar esa determinación. Antes de actuar es necesario pensar, y vengar una muerte no es una decisión para tomar a la ligera ya que, claramente, intervienen muchos factores: tu entorno, la sociedad, los prejuicios, la religión y tus creencias, pero sobre todo, tu consciencia y tu moral. Vaya que es asunto serio la venganza ¿no? Bueno, bienvenido a la intrincada construcción mental de Hamlet, gran metáfora de la complejidad del ser humano.

Desde mi experiencia, descifro el mensaje de Shakespeare como una representación de la falta de certeza de la humanidad. Un poder que muchos alegan tener y que, ciertamente a cada paso que dan más parecen alejarse de ella y encaminarse a la duda. Si el hombre no tuviera la capacidad de pensar, de reflexionar sobre sus actos, la raza humana estaría extinta, porque por más intuitivamente que nos abramos camino en esta vida, todo se trata de  satisfacción personal y supervivencia.

Hamlet es, sin dudas, una narración colmada de sarcasmo y complejidad humana. No solo debería ser considerada, por su lenguaje culto y su temática profunda, una obra para desmenuzar y analizar, sino que también puede ser disfrutada por cualquier persona, sin propósitos académicos. Recuerden: #LosClásicosNoMuerden




"Hay una providencia especial en la caída de un gorrión. Si ha de ser ahora, no estará por venir; si está por venir, será ahora; si no es ahora, llegará sin embargo. Estar preparado es todo, puesto que ningún hombre tiene nada de lo que deja, ¿qué importa dejarlo pronto?".


MI CALIFICACIÓN



2 comentarios:

  1. Buen día Mary!

    Como siempre tus fotos me encantaron, amo cómo decoran el blog :)
    Hamlet es una obra que comencé a leer hace tiempo pero la dejé. Tengo ganas de retomarla. Gracias por tu reseña.


    Un beso!
    Nati
    http://khaleesigeek.blogspot.com/

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  2. AMO ver reseñas de libros clásicos jaja.
    Hamlet es una de mis obras preferidas de Shakespeare, aunque no me gusta tanto como Macbeth (que es bastante similar, aunque mejor lograda).
    Por momentos me pasa con Hamlet que siento que no pertenece al mismo autor que todas las demás obras firmadas por Shakespeare.

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